Que levante la mano la que nunca haya dicho esta frase con una prenda de mano en la ropa.
Lo que se esconde detrás de los por si acaso y los para cuando pase esto o lo otro son factores muy distintos.
Hoy quiero hablarte de los apegos al pasado. Los objetos son en realidad apegos a una o varios pensamientos que nos hacen mantenernos en una posición que no es el ahora, que es en realidad el único momento real que estamos viviendo y el único momento que podemos cambiar.

Los apegos al pasado hacen que prefiramos pensar en que la vida pasada fue mejor, ya sea, mejor porque estaba más delgada, mejor porque los hijos eran más pequeños, mejor porque era más joven… y los objetos que nos recuerdan a aquellas vivencias los guardamos como oro en paño.
Con esto no quiero decir que los recuerdos sean malos, pero un exceso de apego a ellos hace que no estemos viviendo plenamente el presente, sino que, y ésta es la peor parte desde mi punto de vista, no aceptamos con tanto amor la realidad que tenemos actualmente, por lo que, en definitiva, nos queremos menos, pero que no tenemos aquello que teníamos antes y desde un punto de vista subconsciente, no nos aceptamos igual.
Muchas veces lo que hacemos es idealizar las vivencias del pasado, desmereciendo las actuales, que pueden ser mejor o peor, porque son la realidad que ahora estamos viviendo, y cómo la veamos nos hace más o menos llevadera ésta realidad.
Desapegarnos de estos objetos que nos anclan al pasado nos permite ser más conscientes de nuestra realidad, nos permite no tener temas pendientes que nos obliguen a “adelgazar” para poder caber en los pantalones de hace años o quizás meses. A veces estos pensamientos pueden ser un incentivo, pero con el paso del tiempo se convierten en una carga.
La manera de deshacernos de estos objetos es poniendo conciencia y viéndolos no como objetos sino como cargas en nuestra mochila que nos impiden avanzar e incluso nos impiden disfrutar del momento presente.
Sé que es fácil decirlo, pero no tanto hacerlo, los apegos a veces son muy fuertes, son como un chicle que se te pega en el zapato y se alarga hasta que tiras suficiente para soltarte, pero luego toca limpiar la suela.
La persona que eras antes, cuando cabías en los pantalones o cuando tenías menos años, no es la misma que eres ahora, y para poder vivir mejor, la aceptación de eso a plena conciencia y con todo el amor es la mejor opción.
¿Cuál es el plan?
Ponte manos a la obra y saca de tu armario esa ropa que no te vaya bien, esa ropa para cuando lo que sea, y luego mira a ver qué te pasa a ti y que le pasa a tu vida, como cambia a mejor.
Un abrazo enorme,
P.D Y recuerda que si crees que este post le puede interesar a alguien se lo pueden enviar, que fluya la energía del orden y el desapego
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Elisabet

Hola, soy Elisabet, y me encanta ver cómo a través del orden y el desapego la vida cambia y mejora. Ayudo a las personas a soltar lastre para poder volar.

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